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	Comentarios en: Las marcas son las personas	</title>
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	<description>Diseño gráfico, web media, imagen y comunicación en Pamplona/Iruña. Servicios: diseño grafico, web media, imagen y comunicacion 4.0. Branding online, marketing, redes sociales y formacion 2.0</description>
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		<title>
		Por: Puy Trigueros		</title>
		<link>https://www.ilune.com/las-marcas-son-las-personas/#comment-1046</link>

		<dc:creator><![CDATA[Puy Trigueros]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 Mar 2012 13:50:49 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Hola Javier. Muchas gracias por tu comentario. Coincido en tu visión de que es algo que ha existido siempre, pero el marketing no es ajeno a la evolución de los tiempos y la forma de comprar y de vender ha cambiado mucho en los últimos tiempos. La sociedad evoluciona en su forma de actuar y nuestra forma de comprar, seguramente motivada por la superabundancia y el consumismo de nuestro tiempo, es muy diferente a la que tuvieron nuestros abuelos. Por ello son necesarias nuevas técnicas (aunque casi todo esté ya inventado) que no por ello tienen que estar reñidas con la honestidad. Creo que las empresas de mayor éxito en sus políticas de marketing son las que prometen al cliente lo que son, sin mentiras ni engaños. Porque aunque estos últimos formaron en una época la peor cara del marketing, hoy en día, con las nuevas formas de comunicación no son tolerables y además pasan factura rápidamente.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hola Javier. Muchas gracias por tu comentario. Coincido en tu visión de que es algo que ha existido siempre, pero el marketing no es ajeno a la evolución de los tiempos y la forma de comprar y de vender ha cambiado mucho en los últimos tiempos. La sociedad evoluciona en su forma de actuar y nuestra forma de comprar, seguramente motivada por la superabundancia y el consumismo de nuestro tiempo, es muy diferente a la que tuvieron nuestros abuelos. Por ello son necesarias nuevas técnicas (aunque casi todo esté ya inventado) que no por ello tienen que estar reñidas con la honestidad. Creo que las empresas de mayor éxito en sus políticas de marketing son las que prometen al cliente lo que son, sin mentiras ni engaños. Porque aunque estos últimos formaron en una época la peor cara del marketing, hoy en día, con las nuevas formas de comunicación no son tolerables y además pasan factura rápidamente.</p>
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		<title>
		Por: Javier Laforet		</title>
		<link>https://www.ilune.com/las-marcas-son-las-personas/#comment-1045</link>

		<dc:creator><![CDATA[Javier Laforet]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 Mar 2012 15:49:45 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Soy &quot;socio&quot; de Mac desde los primeros PlusII (aquellas cajitas con 40 megas de disco duro) y me reconozco &quot;enganchado&quot; por algo que esconde la manzanita y que no sé qué es. Y no soy socio de Osasuna; pero mi hijo pequeño lo será porque mi suegro y mi cuñado lo son. Dos claros ejemplos de engagement...
Es verdad. Y aunque el engagement, y el storytelling como uno de los modos de propiciarlo, son viejos como el ser humano, esta aparentemente &quot;nueva&quot; referencia a lo emocional, a lo sensitivo, a esa parte irracional del ser humano (¡el lado derecho del cerebro también compra!), abre unas  posibilidades increíbles, y más aún  moviéndonos en los apasionantes mundos del marketing y la publicidad.
Y a la vez nos habla de algo que considero muy importante.
Nos han educado, en este nuestro mundo desarrollado, como seres racionales, pero no como seres emocionales. Intelectualmente hemos sido dotados (o hemos tenido oportunidades de serlo) con herramientas de conocimiento, investigación, deducción...  Pero en lo emocional no sólo hemos sido abandonados, sino que en general creo que hemos sido  mal educados, y resultamos así personas con relativamente pocos herramientas, recursos, información, criterios... emocionales. Y aquí somos pradera abonada para los storytelling, el engagement y toda esa jerga que nos habla -en inglés, claro- de lo más atávico, de lo siempre presente, de los grandes relatos que nos hablaban de quiénes éramos, de la pasión, la fuerza interior, la pertenencia... y que hemos obviado, y muchas veces olvidado, a fuerza de ser racionales.
Este &quot;descubrimiento&quot; que hace ahora el marketing, esta vuelta a algo que en realidad nos ha pertenecido siempre, y que nos ha constituido como humanos, nos habla de al menos dos cosas: nos recuerda cómo somos (no sólo racionalidad, también emotividad) y nos dice que igual que sin el desarrollo de nuestra racionalidad, de nuestra inteligencia,  somos menos libres, también somos menos libres si no desarrollamos nuestra emotividad, en el sentido más amplio.
Y quien lo sabe -en este caso el mercado- nos ataca (y uso ese verbo conscientemente) en nuestro flanco débil, y eso nos hace menos libres porque nos manipula, casi siempre sin que nos demos cuenta.
Esto no es una llamada contra el marketing, o contra la actividad comercial, en absoluto. Intenta ser una breve miradasobre las precarias condiciones actuales de la libertad humana y una puerta hacia la reflexión sobre la honestidad en este apasionante mundo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Soy «socio» de Mac desde los primeros PlusII (aquellas cajitas con 40 megas de disco duro) y me reconozco «enganchado» por algo que esconde la manzanita y que no sé qué es. Y no soy socio de Osasuna; pero mi hijo pequeño lo será porque mi suegro y mi cuñado lo son. Dos claros ejemplos de engagement&#8230;<br />
Es verdad. Y aunque el engagement, y el storytelling como uno de los modos de propiciarlo, son viejos como el ser humano, esta aparentemente «nueva» referencia a lo emocional, a lo sensitivo, a esa parte irracional del ser humano (¡el lado derecho del cerebro también compra!), abre unas  posibilidades increíbles, y más aún  moviéndonos en los apasionantes mundos del marketing y la publicidad.<br />
Y a la vez nos habla de algo que considero muy importante.<br />
Nos han educado, en este nuestro mundo desarrollado, como seres racionales, pero no como seres emocionales. Intelectualmente hemos sido dotados (o hemos tenido oportunidades de serlo) con herramientas de conocimiento, investigación, deducción&#8230;  Pero en lo emocional no sólo hemos sido abandonados, sino que en general creo que hemos sido  mal educados, y resultamos así personas con relativamente pocos herramientas, recursos, información, criterios&#8230; emocionales. Y aquí somos pradera abonada para los storytelling, el engagement y toda esa jerga que nos habla -en inglés, claro- de lo más atávico, de lo siempre presente, de los grandes relatos que nos hablaban de quiénes éramos, de la pasión, la fuerza interior, la pertenencia&#8230; y que hemos obviado, y muchas veces olvidado, a fuerza de ser racionales.<br />
Este «descubrimiento» que hace ahora el marketing, esta vuelta a algo que en realidad nos ha pertenecido siempre, y que nos ha constituido como humanos, nos habla de al menos dos cosas: nos recuerda cómo somos (no sólo racionalidad, también emotividad) y nos dice que igual que sin el desarrollo de nuestra racionalidad, de nuestra inteligencia,  somos menos libres, también somos menos libres si no desarrollamos nuestra emotividad, en el sentido más amplio.<br />
Y quien lo sabe -en este caso el mercado- nos ataca (y uso ese verbo conscientemente) en nuestro flanco débil, y eso nos hace menos libres porque nos manipula, casi siempre sin que nos demos cuenta.<br />
Esto no es una llamada contra el marketing, o contra la actividad comercial, en absoluto. Intenta ser una breve miradasobre las precarias condiciones actuales de la libertad humana y una puerta hacia la reflexión sobre la honestidad en este apasionante mundo.</p>
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